
Incluída en Serú 92, Muévete al Hablar es, quizás, una de esas canciones que se podrían considerar perfectas. Practicamente un manual de sentimientos, sin caer nunca en la cursilería de frases prefabricadas.
No importan las palabras, muévete al hablar.
Quien escribe diccionarios, no está aquí para explicar
qué mierda es el amor, ni por qué estás aquí.
No es mi mente ni mi alma, no es llorar ni sonreir.
Déjame penetrar, porque cuando te vi comencé a olvidar.
Si hay que pedir perdón, te voy a perdonar.
Ya no importan las excusas, ya no importa el qué dirán.
Déjame penetrar, déjame ser feliz.
Yo conozco tu mirada, yo ya se cuando mentís.
Déjame penetrar, porque cuando te vi comencé a olvidar.
Y cuando salga el sol en esta soledad,
sentiré que nada alcanza, sentiré que no hay piedad.
¿Por qué todo es así? ¿Qué es lo que hiciste en mí?
No es mi mente ni mi alma, no es llorar ni sonreir.
Déjame penetrar, porque cuando te vi comencé a olvidar.
Comencé a olvidar...